Tres o cuatro minutos antes de la medianoche, a la gente le da por pensar. Pues a mí no me da la gana. Joder, ya se me ha hecho tarde otra vez. Siempre llegando tarde a lo importante, siempre... ¿o lo importante es llegar? Ya ni lo sé.
Pero ayer sí que pensé. ¡Vaya si pensé! O quizás fue anteayer, no sé. La vida me ha cruzado con fueguitos de esos que "arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende". Tengo suerte, lo sé... pero tengo un miedo... que hacía tiempo que no sentía... miedo de ese que da miedo en sí mismo. Y me da miedo.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados